Persistencia del conducto arterioso
La persistencia del conducto arterioso es la malformación vascular más frecuente en México. Se presenta en uno de cada 2,000 a 2,500 nacimientos y representa entre el 5 y el 10% de todas las cardiopatías congénitas. Es más frecuente en niños prematuros y es casi dos veces más frecuente en mujeres que en hombres, así como su incidencia se incrementa en niños de madre con rubéola durante el embarazo. El conducto arterioso permeable resulta de una falla en el cierre del mismo después del nacimiento. Tiene como función primordial durante el embarazo derivar la sangre del sistema arterial pulmonar a la aorta ya que el proceso de oxigenación en esta fase de la vida se establece por la placenta y no como será posteriormente por los pulmonares. Después del nacimiento, el conducto arterioso se cierra en dos etapas: en la primera se observa el cierre funcional que ocurre alrededor de las 15 horas de vida secundario a una contracción de la musculatura del conducto; y, posteriormente -aproximadamente a las tres semanas- se produce el cierre anatómico debido a la proliferación de tejido en su interior el cual se transformará en un tejido fibroso que constituye al ligamento arterioso. El conducto arterioso está completamente cerrado a las 8 semanas de edad en cerca del 90% de los niños con un sistema cardiovascular normal. Cerca de la mitad de los niños con peso menor a los 1750 g, presentan conducto arterioso permeable y el 80% de los recién nacidos pretérmino con un peso menor a los 750 g; representa la principal causa de falla cardiaca a esta edad.
Con respecto al cuadro clínico por lo general, la madre observa que el niño se cansa al comer y presenta sudoración profusa más manifiesta en la frente. No es raro que presenten infecciones de vías respiratorias frecuentes. También hay retraso en la ganancia de peso como manifestación de insuficiencia cardiaca. Al ser revisado por algún médico detectara la presencia de soplo en la parte anterior y superior del tórax izquierdo. Al solicitar un estudio radiológico se observa la silueta cardiaca crecida así como congestión pulmonar por el mayor flujo que a través del conducto arterioso, llega nuevamente a la circulación pulmonar proveniente de la aorta. El diagnóstico definitivo se lleva a cabo con un estudio de ecocardiografía, que es un ultrasonido especializado del área cardiaca.
El tratamiento del conducto arterioso está indicado en todos los casos. El cierre del conducto arterioso puede ser mediante cirugía o a través de un cateterismo cardiaco que permite la colocación de un dispositivo. Ambos métodos logran, con gran eficacia y riesgos bajos, el cierre del conducto arterioso.
En relación a los niños prematuros el tratamiento utilizado es farmacológico, (en que se utilizan medicamentos como el ibuprofeno y la indometacina que inducen el cierre del conducto arterioso), y el quirúrgico. La elección de cada uno de ellos lo determina el grupo médico y se basa en el estado clínico del paciente.
Es importante mencionar que los pacientes que se dejan evolucionar con esta cardiopatía, pueden desarrollar una entidad denominada hipertensión pulmonar la cual provoca lesiones vasculares de tal magnitud que se vuelven irreversibles, y modifican la calidad y la esperanza de vida de manera significativa. Además como otra complicación se puede presentar una infección en el conducto arterioso que se llama endarteritis, la cual es una condición clínica que implica un riesgo importante para la vida de los niños.
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